Tras la máscara que cubre mi rostro
Y el vestido que oculta mi alma,
Se esconde el amor más hondo
Que, deseoso de ti, vela cada noche tus idas y venidas.
Aunque hermosas mujeres sostengan tu mano
Mientras tú, inconsciente joven, desafías al destino
Con tu preciada sonrisa, no olvides que el tiempo, inevitable tirano,
También aguarda tu caída.
Agárrate con fuerza o déjate llevar,
Pues ni los ángeles te cuidan ni los demonios te salvarán.
Mátame sin miedo o hazme inmortal,
Pues, bien sabes, para estar juntos nacimos,
Y todo lo demás es poesía.